Me hablaron de las fuentes de Roma: una delicia. Las fuentes monumentales y las fuentes a pie de calle, en cualquier esquina, en cualquier acera, en cualquier rincón... para calmar la sed y refrescarse un poco.

¡Casi sin darme cuenta, veo que mi blog tiene 3000 visitas!



Este año no tuve tiempo de preparar mucho, pero además de comprar un postre fresquito, me decidí a poner en La Cocinera los ingredientes de este bizcocho que te gusta. Mientras tanto, sacar de la maleta la ropa cambiar el chip de las vacaciones, como siempre en tu cumpleaños.
Ingredientes:






Recuerdo ese libro, lo leímos mi padre y yo. También lo leyó mi viajero despistado y se quedó en un avión, no sé si de ida o de vuelta del otro lado del Atlántico. Así que no siguió la ruta cercana de préstamo, sino que sin quererlo se convirtió en un Bookcrossing. Me gustaría saber si el personal de la compañía aérea lo recogió y lo leyó o si un viajero se lo encontró y le sirvió para distraerse en las largas horas de vuelo.





A donde en la ignorancia viven felices no sirve llevar la sabiduría.
Siempre piensas lo peor cuando has perdido la confianza en alguien.
Ansiosos principios, funestos finales.




Había ya leído El anillo, de Jorge Molist, libro que me entretuvo y me hizo acercarme en la ficción a tierras muy queridas del Mediterráneo, paisajes que añoro cuando me agobia el trabajo y el frío... cuando ví a mi vecina con otro libro del mismo autor: La reina oculta. Aunque el primero iba de templarios, que a veces llegan a cansarme un poco con su presencia en toda novela histórica, me apeteció leerlo y me lo prestó.


Pude tomar contacto también aunque brevemente con la historia reciente de España, las calles, las gentes, el monumento a la Sardana, el buen español y catalán que hablan (qué fácil fue entenderse en francés con ellos) descubres historias de abuelos que marcharon al exilio a las vecinas ciudades, que se sienten bien allí, sus descendientes son franceses, pero conservan el amor por el idioma y las costumbres. Para algunos, su capital es más Barcelona que París.

carrera. Por más que he repetido con énfasis, con mi más dulce voz
maravilla, estrella, canción, amapola...da igual.











