
Sé que tenemos que dar las gracias pero no sé a quién: a Dios, a la Virgen de mi pueblo, a la suerte, al destino, al hada madrina o al Angel de la Guarda, a la buena estrella o a la casualidad...
No pretendo frivolizar con el tema, nada de eso, pero es que no ha ocurrido una desgracia y podría haber pasado, no es un drama, pero podría haberlo sido, por eso intento hacer esta entrada con buen humor, aunque no pueda evitar sentir algo más que alegría.
Mi hija tuvo un accidente de coche. No voy a poner foto del coche, que la tengo, pues el otro día, en el taller, mientras espera a que se lo lleven al desguace, no pude evitar hacer fotos. No voy a poner tampoco foto de mi hija, pero está tan guapa como siempre y totalmente ilesa, pues ya no necesita ni el collarín.
Esta foto es del principio del verano, cuando estaba tan orgullosa de mi maceta de "alegría" que superó el duro invierno fuera y ofrecía ese aspecto tan lozano.
La verdad es que este verano nos ha resultado un poco duro. A la planta la trasladé a la sombra de otra terraza, y nosotros... esperamos entre sol y sombra...que en lo que queda de verano no haya más sustos, sólo alegría.
Sé que he publicado en este blog alguna que otra entrada triste en relación a accidentes de tráfico ocurridos en mi entorno, El búho y Nadie tiene la culpa y por eso quiero contar esto en positivo para quedarnos con una sonrisa en lugar de con una lágrima.
Quiero dar las gracias a todos los amigos y amigas que han llamado y que se han acercado a ver qué tal. A todos les hemos dicho: Muy bien, no ha pasado nada. Incluso admitimos bromas del tipo: ¿querías cambiar de coche, eh?... ¿Querías unos días de fiesta...?
Y es que eso quiero que quede en el recuerdo y que no nos quede ni un resto de pena, pero sobre todo nada nada de miedo. Fue un accidente, nadie tuvo la culpa tampoco.
Una vez pasado el susto, hay que ser valientes, seguir conduciendo con el mismo cuidado de siempre, y confiar, confiar en la buena suerte para el futuro.









































