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sábado, 12 de noviembre de 2011

Venganza en Sevilla

Qué bien me lo he pasado leyendo este libro de Matilde Asensi.
Leí Tierra firme cuando llegó a mis manos en forma de juego-experimento: el bookcrossing y ya dejé mi reseña. Me dejó tan buenas sensaciones que ahora le ha tocado a la continuación de ese libro. Con los mismos protagonistas, vuelve a meternos en las aventuras de tierra y mar, es un libro sencillo y fácil de leer, pero muy completo a nivel de documentación y terminología. Tiene de novela histórica, de novela de aventuras y yo creo que un punto de humor que se agradece.
No creo que pase mucho tiempo antes de que vuelva a leer algo de Matilde Asensi, pues todas las novelas que he leído hasta ahora, me han gustado.

lunes, 26 de abril de 2010

Qué bien se estaba en la isla


Comenté en una entrada anterior que iba a participar en algo parecido al Book Crossing leyendo el libro Tierra Firme, de Matilde Asensi.
El libro me ha gustado, como otros de Matilde Asensi. Son entretenidos y están bien documentados. No busco intencionadamente las novelas de aventuras, pero sí la novela histórica. Este libro vino a mis manos y cumple las dos características. No voy a hacer una crítica literaria del libro, para nada, no soy nada experta en el tema... y críticas literarias habrá de sobra.
Prefiero referirme a alguno de los pensamientos que la novela me ha sugerido, como es el que pongo por título.
Recordé con la lectura de este libro juegos que cuando era pequeña nos llenaban tardes enteras: jugar a Robinsones o a cualquier otro personaje que tiene que aprender a sobrevivir en una isla desierta. Tuve la suerte de contar con un medio natural increíble, con montañas, rocas, cuestas, vegetación -aunque un poco escasa, de secano, la verdad- pero salvaje y punzante. Nos encantaba construir entre las rocas nuestra morada y dar utilidad a todos los objetos que encontrábamos, incluídos los tesoros, por supuesto, ya que abundan las rocas con cuarzo y las medicinas naturales pues el té de roca y el tomillo también nos rodeaban. Sin palmeras ni cocos, tampoco había agua, pero una inmensidad de cielo nos hacía pensar en el mar...
Cuando llegaba la hora de ir a casa, se acababa el juego pero no la imaginación. Suerte que tuvimos de tener poquitos deberes, de tener sólo dos cadenas de televisión... de que nos dejaran jugar tanto rato sin vigilancia, que entonces no había peligros.
La protagonista de la novela llegó a ser feliz en su isla. Con cuántos problemas se tiene que encontrar después...Allí dejó de ser niña y se hizo fuerte y valiente, aunque vivió como en un juego de niños. Más tarde tuvo que conocer la maldad, la mezquindad, la ambición... y nunca se está lo suficientemente preparado para ello.