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jueves, 4 de abril de 2013

Tres novelas

Tres libros bien diferentes que tratan de mujeres.  Tres novelas y tres estilos, pero muchas mujeres con vidas interesantes, con problemas, con soluciones...
Tres novelas para diagnosticar y entender la autoestima de las mujeres. Tres novelas para reflexionar y aprender, además de pasar unos buenos ratos de lectura.
El grupo de lectura, de Elizabeth Noble, es una novela fácil de leer, con varias mujeres como protagonistas. Se reúnen con la excusa de formar un grupo de lectura pero en el fondo necesitan compañía y apoyo. Acaban queriéndose, ayudándose en situaciones a veces bastante complicadas.
Me ha recordado mucho a libros como El círculo del Punto o El club de los viernes.
Un final perfecto, de John Katzenbach es una novela completamente diferente, es una novela de intriga en la que tres mujeres acaban también conociéndose y colaborando.  Necesitan pensar y actuar juntas por una causa común.  Están amenazadas de muerte.
Una novela interesante con un final que no acaba de convencer, pero desde luego, bien entretenida.
El coraje de Miss Redfield es la segunda novela de Ana R. Cañil que leo en poco tiempo.
Me ha gustado mucho leerla.  Es diferente a la anterior, Si a los tres años no he vuelto, es más ligera, no es tan triste ni tan dura, pero tiene en común el recuerdo de una parte de la historia de España, en esta ocasión de los años 50 y 60. Nos introduce en una realidad para mí desconocida, la de las niñeras inglesas que vinieron a nuestro país a educar a los hijos de las clases altas, mujeres con un pasado y una formación que chocan con las situaciones en las que se ven envueltas entre las clases pudientes, llenas a veces de problemas, vicios, secretos y sucesos, algunos reales, muy reales, de los que se pueden documentar.

Y para endulzar un poco y acompañar al café o al té...


Ingredientes:
75 grs de mantequilla
1 sobre de levadura
3 huevos
150 grs de harina
150 grs de azucar
250 ml de leche
6 cucharadas colmadas de cacao

Batir bien los ingredientes sin el cacao.   Separar la mitad de la mezcla. Una parte la ponemos en el molde y a la otra le añadimos el cacao para conseguir el efecto bicolor.

martes, 8 de mayo de 2012

Dos libros tristes

La verdad es que me apunté a la propuesta de estas lecturas conjuntas sin saber muy bien el sufrimiento que escondía cada una de ellas.
Pero una vez comenzadas, es imposible dejar de leer.
Es como si el sufrimiento que se describe te uniera con un lazo invisible a los protagonistas y no los puedes abandonar así, con esas penas.
Es como si estás al lado de alguien que lo está pasando fatal y no le puedes ayudar, pero no te vas...

El círculo del punto, de Ann Hood aunque a mí al principio el título me sonó a geometría, es un libro de labores, bueno, de amistad, o mejor, de pena, tal vez de consuelo, quizá de esperanza...
Terapia para olvidar y sobrellevar terribles pérdidas familiares.  Puntos y más puntos.  Pero lo más importante, la compañía.  La posibilidad de hablar de... o no decir nada de aquello que nos ahoga.  Puntos y más puntos para no pensar en otra cosa o para pensar tranquilamente sin que nadie te pregunte.



Para leer Si a los tres años no he vuelto de Ana R. Cañil, hay que volver a España, a la época de la guerra civil.  Nos encontramos también con varios dramas de los ocurridos en las cárceles, con personas que sufren y hacen sufrir, víctimas y verdugos. 
No es nada atrayente, hay que echarle valor y seguir leyendo.  Es una novela con una gran dosis documental.  Siempre te aporta nuevos puntos de vista, pero lo que espero que aporte, sobre todo a las generaciones más jóvenes si es que han de seguir leyendo de este tema, es la mirada crítica a la intolerancia y el respeto a todas las formas de pensar.
Me ha recordado otras historias leídas, algunas en momentos duros y para mí, aunque resulte paradójico, han sido también una especie de terapia.
Sufrir con dolor ajeno, a veces tan enorme, hace minimizar tus pequeñas o grandes preocupaciones.


Ambas novelas están basadas en hechos reales.
El sufrimiento que conocemos a través de la primera novela es inevitable, por desgracia.  
De verdad me gustaría pensar que en el caso de las guerras, 
pudiese la humanidad ser capaz de evitarlas.