La llave de Sarah, escrito por Tatiana de Rosnay, es un libro que desde el principio te atrapa y no puedes dejar de leer.
Aviso: Es triste, tristísimo.
Como dice mi amiga Cloti en un comentario de mi anterior entrada, las penas de los niños son las peores. Así que si no estáis en un buen momento para pasar un mal rato, no lo leáis.
Pero por otra parte, creo que son historias que hay que conocer, situaciones que se dieron, si no iguales, muy parecidas. Nos descubre las maldades no sólo de los nazis sino de personas que deberían haberse resistido pero se doblegaron y quizá esto es comprensible. Lo que no es comprensible es que tanta influencia hiciera desarrollar más crueldad incluso de la exigida. No entro más a fondo para no adelantar la trama.
Sé que hay una película. No la he visto, espero que pase un tiempo.
A veces, en nuestros días, cuando oigo tantos comentarios racistas en nuestra sociedad, en nuestro entorno, tomando como escusa la crisis para hacernos creer que muchos sobran cuando hace poquito tiempo nos hicieron falta, me dan escalofríos. Son comentarios que en el contexto de la novela podrían encajar perfectamente y sin embargo los oímos a nuestro compañero, a nuestro vecino... Qué triste y qué peligroso.
